El cuerpo se te incorpora medio segundo antes de que la mente nombre lo que quieres, y eso te define más que cualquier biografía. Marte y el Sol viven en un mismo grado de tu carta, y por eso tu acción y tu identidad son un solo acto: hacer es ya estar siendo tú. No te reconoces en la quietud larga, te reconoces en el verbo. Te ven enérgico y se quedan en la cáscara; lo cierto es que tu yo se forma mientras actúa, no antes. La elección que importa es por qué calles merece la pena echar a correr. La fuerza volcada en lo que no te importa también te define, solo que en negativo.