Empujas algo pesado y, en lugar de agotarte, notas que te crece una fuerza que no sabías que tenías. Marte, el arranque que aplica el cuerpo, le pasa por el sextil a Plutón, el motor que se regenera cuando se le exige, una potencia poco común: la que aguanta esfuerzos donde otros se rinden. No la encontrarás sin probarte de verdad, en un entrenamiento duro, una crisis, un trabajo físico que asuste. Quien se mete a fondo descubre que se hace más fuerte justo donde creía que iba a partirse. No le rehúyas al esfuerzo intenso. Ahí está, listo para que lo cojas.