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Medio-cielo cuadratura Venus

Quieres agradar y la sonrisa se te tuerce un punto, como un cuadro que no acaba de quedar derecho sobre la cumbre de tu carta. Venus, ese afán de agradar y poner las cosas a tono, tira de costado contra el meridiano por donde sube tu vida pública, la cara que tu trabajo da al mundo. El gusto y la cima visible se cruzan de través, y el roce deja un desajuste: el afán de caer bien no cuadra con lo que muestras, y tu trabajo de cara a todos se ladea cuando antepones el agrado al criterio. De ese rozar aprendes a no mendigar afecto a base de concesiones. El encanto se lima contra la presión pública hasta gustar sin venderte, agradando desde lo que de verdad vales.