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Medio Cielo en Tauro

El alfarero del oficio largo no enseña la pieza nueva hasta que ha pasado tres semanas en la estantería secándose despacio, y aun así la saca solo cuando alguien la pide, porque sabe que un objeto bien hecho se defiende solo y no necesita campaña. Tú llevas el Medio Cielo en Tauro, y tu cara pública trabaja con ese mismo pulso. Lo que el mundo reconoce de ti llega despacio, con peso, con una textura que se nota al tacto. Piensa en las veces que te ofrecieron algo más rápido y tu cuerpo dijo que no antes que tu cabeza: no era miedo, era esa parte tuya que sabe que lo apurado se agrieta. Venus rige aquí, y no te da encanto fácil; te ubica como alguien fiable, como aquella firma que sobre un proyecto ya es una garantía silenciosa. La parte que cuesta no es tu ritmo lento, que es bueno. Es que ese mismo peso que te ancla a veces se vuelve costumbre, y te quedas en un terreno laboral que ya no te nutre solo porque irte pesa más que aguantar. Tu trayectoria tiene madera, no se desarma a la primera lluvia, y por eso mismo conviene mirar de vez en cuando qué estás sosteniendo. No tienes que cambiar tu manera de durar. Solo nota qué cosas en tu trabajo todavía huelen vivas, y cuáles cargas porque tu mano se acostumbró al peso y dejó de preguntar.