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Medio-cielo oposicion Neptuno

Una niebla se levanta enfrente y borra el faro de la cumbre hacia la que apuntas. Neptuno, esa parte que disuelve límites y anhela algo que no tiene nombre, queda enfrentado al meridiano por donde sube tu vida pública, la cara que tu trabajo da al mundo. El sueño y la cima visible se reclaman cuentas de cabo a cabo: cada vez que muestras lo que haces, una niebla enfrente desdibuja el contorno y te hace buscar de nuevo dónde estás parado. La imagen y el lugar donde te enseñas no acaban de fijarse solos. Vives en ese forcejeo entre lo que sueñas y lo que de verdad asomas al mundo, afinando una cara pública hecha de bruma que reclama, una y otra vez, un perfil firme donde agarrarse.