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Medio-cielo trigono Mercurio

Las palabras bajan por el papel como agua por una acequia ya cavada hacia la cumbre de tu carta. Mercurio, esa parte que piensa deprisa y nombra sin trabarse, corre en buen ángulo hacia el meridiano por donde asoma tu vida pública, la cara que tu trabajo da al mundo. El decir y la cima visible bajan juntos por el mismo cauce: cuando te muestras, la explicación acude sola, como si la frase ya viniera hecha. El mundo te oye contar tu trabajo con una soltura que no parece costarte, nítido ya al primer cruce de frases. Esa claridad no la fabricas, ya la traías, y en ella tu modo de asomar suena como quien habla la lengua de toda la vida.