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Quiron trigono Medio-cielo

La cicatriz vieja baja en línea limpia hasta la cumbre de tu carta. Quirón, ese lugar donde la herida se volvió oficio de enseñar y no un planeta con masa, corre en buen ángulo hacia el meridiano por donde asoma tu vida pública, la cara que tu trabajo da al mundo. Lo que un día dolió entra ya con naturalidad en lo que muestras delante de todos, sin que lo tengas que forzar. La marca antigua se hizo parte del temple con que te plantas en tu oficio. No es entereza sacada de los libros: es la herida vuelta mano firme, ese tacto para el dolor ajeno que asoma sereno en cada cosa por la que te reconocen.