La idea echa a correr y la disciplina te agarra la pluma para corregirla antes de que hayas terminado de pensarla. Mercurio y Saturno se cruzan en ángulo recto en tu carta: el pensamiento ágil muele contra la estructura paciente que no firma nada sin revisar. Aceleras y te culpas por impreciso. Mides demasiado y se te apaga la chispa de la idea. La cuenta la pagaste en años de bloqueo donde pensaste tanto que no escribiste una línea, y en otros donde el resultado te avergonzaba. Has aprendido a soltar borradores feos. Solo el ojo de la disciplina sobre el borrador improvisado saca buena prosa. La disciplina del proceso, no la del producto perfecto al primer intento, la ganaste atascándote en la página en blanco.