Hay un poema que aún no existe, y tu cabeza ya carga con su primera línea como quien lleva una piedra en el bolsillo. Por el sextil, Mercurio, la mente que pone en orden, y Neptuno, la imaginación que llega entre sueños, comparten pared y se hablan si te sientas a escribir eso que vienes pensando medio dormido. La materia prima existe; lo que falta poner es silencio, una hoja en blanco, paciencia con lo que tarda en llegar. Siéntate a hacerlo y reunirás obra que otros leen y guardan. Escribe sin saber qué va a salir. La primera línea ya pesa en el bolsillo.