Ves rápido eso que el otro prefiere no mirar, y tu manera de nombrarlo no le hace dar un paso atrás. La mente que conecta y la sonda que excava son en ti un mismo clima, trígono de Mercurio y Plutón, y la verdad bien dicha encuentra contigo la puerta abierta. El análisis, la investigación, las conversaciones que de verdad le cambian el rumbo a alguien, ahí floreces. La gente se va de tu lado entendiendo algo de sí misma que llevaba años sin poder nombrar. Lo que puede fallarte no es la escasez. Es usar esa lucidez sin un gramo de cuidado y volverte alguien a quien se teme. La hondura con delicadeza es tu firma. No sueltes la delicadeza.