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Neptuno sextil Sol

Hay un sitio que puedes ocupar sin sacar pecho, brillando con los bordes blandos. El Sol, tu manera de ocupar el centro, y Neptuno, lo que en ti disuelve los contornos duros, comparten una pared que el sextil dejó delgada; se hablan si te plantas en tu lugar sin endurecerte para defenderlo. Eso pide afirmarte sin pisar, decir aquí estoy sin alzar la voz. Lógralo y tendrás una presencia que tiene algo de poema, firme y porosa a la vez; falla por un lado y te borras de modestia, por el otro te endureces de miedo. No caigas en ninguno. El sitio está libre y lleva tu nombre.