Neptuno corre en trígono con tu Nodo Sur, y el alma se asoma sin que tengas que llamarla: la sensibilidad que ya traes resuelta corre honda hacia ese extremo del eje que conoces de antiguo. La intuición, la compasión, la imaginación te nacen sin forzar. Acudes a ella siempre que algo pide alma, y responde entera, suelta, sin esfuerzo. La gracia es real y la corriente es honda, ese es el peligro: si te abandonas a la bruma, olvidas ponerla a servir el rumbo nuevo. Esa sensibilidad antigua te orienta mientras no te deje a la deriva.