En la corriente más honda del cielo, soñar en grande y dejar que lo viejo muera para renacer vienen en la misma agua tibia, ya mezclados antes de que nadie los junte. Este trígono no es un rasgo tuyo. Es un clima que respira una generación entera, una soltura traída de fábrica que se siente como tiempo despejado. En tu carta cae en una casa y la rozan planetas tuyos, y ahí queda lo que te corresponde. En ese punto la holgura común corre por tus manos como facilidad para regenerar lo que imaginas sin empujarlo. Por venir tan dada, suele pasar inadvertida, igual que el aire limpio que se respira sin pensarlo.