Algo se te eriza por dentro cuando una idea rompe el molde de golpe: Urano cae sobre tu Nodo Norte, donde el eje marca adónde estás creciendo. Chispa y rumbo llegan fundidos en un mismo gesto, sin saber dónde acaba uno y empieza el otro. Te atreves a salirte de la fila, y al hacerlo te mueves justo hacia donde el eje empuja. La trampa es romper por romper, rebelarte sin rumbo, dispersar la dirección en mil chispazos. Tu rareza abre camino cuando el salto te lleva hacia delante. Cuando solo provoca ruido, te aleja del rumbo que viniste de verdad a recorrer.