Plutón empuja en escuadra contra tu eje, y tu intensidad se rebela ahí, en el cruce donde el poder va por una línea y el rumbo se le planta de través. El giro saltado vuelve como una crisis que peleas a muerte antes que tomar. Has pagado caro aferrarte en lugar de avanzar, controlar el terreno en vez de cruzar el rumbo que de verdad te estiraba. Ese apriete sostenido te endurece, como la presión que vuelve diamante el carbón. La hondura no combate el paso difícil: lo alimenta. Se asienta algo sólido el día que aflojas el control y das el giro que tu poder lleva tiempo resistiendo con uñas y dientes.