Urano empuja en escuadra contra tu eje, y tu impulso de fuga vuelve esquivo el cruce justo cuando toca cruzarlo. La libertad va por una línea y la dirección de crecimiento la cruza de través, las dos en pugna, y el giro regresa como una crisis que saboteas antes que tomar. Has pagado caro rebelarte y huir en lugar de avanzar, dinamitar el paso en vez de cruzar el rumbo que de verdad te estiraba. Esa sacudida repetida te reordena, como el rayo que parte el árbol y lo obliga a otra forma. Empieza a tenerse en pie algo el día que dejas de escaparte y das el giro estable que tu eje lleva tiempo pidiéndote sin éxito.