Plutón se asienta en tu Nodo Sur y desde esa hondura conocida te encara a través del eje, mirando de frente al Nodo Norte. El control que ya sabes ejercer tira hacia el poder de siempre mientras la dirección de crecimiento llama desde la orilla contraria. Ninguno de los dos polos se basta solo: tu manera vieja de aferrar frena el estiramiento, y el rumbo nuevo pide soltar la garra. Hay días en que te hundes en la oscuridad conocida y pierdes el paso que pedía confiar. El vaivén te pide algo claro. Usar la fuerza profunda como palanca del avance, nunca como cadena que te ata al poder que ya dominabas.