En las organizaciones de barrio de larga trayectoria hay activistas que se pasaron treinta años trabajando por causas de todos, que conocen cada dinámica del grupo, y que ya cansados descubren algo incómodo: no aprendieron a desear nada solo para ellos. La pertenencia se les volvió tan central que la sola pregunta por el deseo propio les suena casi indecente, como pedir para uno cuando hay tantos. Llevas un Nodo Sur en Acuario, y ahí traes mucho aprendido. Lo colectivo, la mirada lateral, la libertad mental, el funcionar bien entre iguales, el sostener una distancia que sirve: todo eso ya está en ti. El sitio donde te toca crecer está enfrente, en el Nodo Norte en Leo: reclamar el centro con tu nombre, aceptar el aplauso cuando llega, firmar tu propia obra, atreverte a querer algo solo para ti sin convertirlo de inmediato en bandera de todos. El nudo no es tu generosidad. Es confundir lo común con la única vía legítima, mirar el placer personal como si fuera egoísmo. El grupo adulto admite focos individuales. ¿Qué deseo solo tuyo te toca admitir esta semana sin reciclarlo enseguida en causa para los demás?