Tu manera de querer es honda y de las que duran, y a la vez algo en ti bosteza en cuanto la rutina se sienta a la mesa sin asombro. Saturno sostiene el compromiso que dura; Venus, enfrente, pide el deleite que se renueva. El ancla frente a la chispa. Profundizas tu lealtad y te culpas por haber dejado morir el juego. Buscas chispa nueva y te frustra estar agrietando lo que tanto costó. Tu vida amorosa reclama los dos lados: la permanencia y la sorpresa, en la misma persona si se puede. La estructura sin deleite se reseca. El deleite sin estructura se evapora. Necesitas la mezcla justa, y rehacerla cada cierto tiempo.