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Saturno sextil Sol

Hay un puesto de gente seria esperándote, y por dentro ya tienes la madera, aunque sientas que te falta edad para él. Saturno, la disciplina que se gana el respeto, y el Sol, las ganas de pesar por ti mismo, se rondan a la distancia que marca el sextil; para que se toquen, asume tu autoridad sin pasarte de rígido para sostenerla. Eso pide cargar el peso y dejar de disculparte por estar al frente. Asúmelo y tendrás una presencia firme que no ha perdido lo humano; espera a sentirte listo y la silla se quedará vacía mucho tiempo. Ocupa el sitio sin pedir perdón. El puesto está vacante y es alcanzable.