Saltar al contenido
← Inicio

Sol en casa 9

Un pasaporte con dos sellos, un mapa clavado en la pared, una frase en un idioma prestado que repites sin saber bien por qué. El Sol te abrió la casa 9, la del horizonte y de la pregunta que no cabe en una sola habitación, así que tu identidad pide escala: el viaje que te cambia la forma de hablar, la idea grande, la persona que recorrió el camino antes que tú y te lo señaló. Esto te explica mejor que ningún dato: creces cuando algo te saca de tu tamaño habitual, cuando un país nuevo o un libro difícil te ensanchan por dentro, y te empequeñeces cuando llevas demasiado tiempo en la misma habitación con las mismas certezas. Esa hambre de horizonte es lo mejor de tu carácter. Tiene un filo: la tentación de predicar el camino que solo has leído, de hablar de la cima con los pies aún en el sofá. Pon el cuerpo en la ruta antes que la boca. Hazte estudiante primero y maestro mucho después, y deja que cada viaje, cada otoño, te corrija el mapa y te lo deje más humilde y más vivo.