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Marte en casa 7

Discutes con la persona que quieres y los dos os encendéis a la vez, y al rato no sabes si fue una pelea o una forma extraña de acercaros. La casa 7 es la del otro al otro lado de la mesa, la del acuerdo que pide dos voces, y con Marte ahí tu fuerza se vuelca en el espejo del vínculo: la pareja que también es contrincante, la atracción que viene con chispa de roce, el trato donde el cariño y la confrontación comparten asiento. Te atraen las personas que te plantan cara, no las que solo te dan la razón, y la calma absoluta te empieza a saber a aburrimiento. Ahí hay un don poco común. Sabes mirar al otro de frente y sostener un desacuerdo sin huir, y eso, bien usado, hace vínculos honestos y vivos. El reverso es buscar el conflicto solo para sentir que hay corriente, y entonces el roce deja de ser puente y se vuelve costumbre que cansa. La cuestión no es evitar la pelea ni alimentarla, sino aprender a discutir bien, con respeto por la otra voz, cerca de quien sabe discrepar sin querer destruirte. Llamarlo afán de pelea sería perderse lo importante. Tu pasión por el encuentro es capaz de unir, cuando la sostienen dos personas dispuestas.