Venus cruza tu eje en escuadra, rascando el Nodo Sur, y ese roce vuelve cada vez que agradas desde el encanto gastado. El modo de querer que ya dominas jala por un lado, el eje corta en ángulo recto, y de esa pugna esquivas el paso para no perder el cariño de nadie. Has pagado caro vincularte en lo conocido en vez de arriesgar el rumbo. La fricción te talla a golpes, como el cincel que solo saca la figura con mano firme. Entiendes que el afecto heredado no alcanza, que hay un giro pidiendo querer de otra manera. Algo firme se levanta cuando sostienes el vínculo incómodo que el rumbo nuevo te pide.