Tu modo de querer no aguanta la tibieza y, a la vez, alguna parte tuya solo quiere disfrutar sin que cada vínculo te remueva por dentro. Plutón hunde el amor que transforma; Venus, enfrente, ofrece el afecto que acompaña sin desollarte. La inmersión frente al paseo de la mano. Te hundes en alguien y te culpas por la intensidad. Te quedas en la orilla y te sientes en falso. Tus historias suelen alternar capítulos de fusión total y capítulos de distancia donde te recompones de tu propia entrega. Vas aprendiendo a no medir la verdad de un afecto por lo hondo que descienda. Hay vínculos que cuidan desde la orilla. Y eso también es amor del bueno.